Muñeca Abierta. Harina, Alegría y Carhartt

23 enero 2012 por Javier Menéndez

Empieza otra semana y de nuevo llega la columna de opinión Muñeca Abierta para desvelar las inquietudes del que cada día pone todo su empeño en traeros lo mejor del skateboarding a través de Dogwaymedia.com. Hoy os voy a contar una historia que sin duda es un daño colateral de mi incapacidad para decir no a cualquier cosa que me proponen por ocupado que esté o “complicavidas” que resulte.  Los conceptos a poner sobre la mesa son básicamente 3: la compañía Carhartt, el fotógrafo Roberto Alegría y un montón de kilos de harina que desempeñarían una misión que está a años luz de la que generalmente se le tiene asignada. Todo comenzó como comienzan estas cosas, con una llamada telefónica. En ella Roberto me pedía que hiciese de conejillo de indias para hacer las pruebas de algo que tenía en mente y que quería poner en práctica para hacer una propuesta a la gente de Carhartt. Los requisitos eran llevar ropa oscura y el patín y, por supuesto, dejar en casa el miedo a mancharme, así que me vestí con la camisa de patriarca gitano y me puse en ruta.

Como en toda experimentación estábamos expuestos a que la cosa no saliera bien, pero lo sugerente de la propuesta y la mencionada incapacidad para la negación de favores me tenía en la playa echando más polvo blanco sobre mi cuerpo del que jamás se echaron Maradona y Julio Iglesias juntos. Elegimos un pequeño gap en una zona bastante tranquila y, tras montar un tinglado de flashes que podría verse desde el espacio exterior, procedimos a la primera intentona. Se trataba de que la harina dejase una estela fantasmagórica al jugar con el contraluz y que sirviese tanto para hacer foto fija como para que los chicos de Laneta Lab pudiesen filmar las imágenes y completar la campaña con un clip además de las fotos de Roberto. Allí estaba yo, pálido como una geisha y camino de hacer algo que nunca antes se había hecho (con lo que eso motiva), así que para no aburrir en demasía cuento que el primer intento resultó convertirse en sobredosis y picar ollie en una palada de denso polvo azotándome en toda la cara. 3 ó 4 intentos después teníamos las cantidades calculadas y hoy ya se puede ver el resultado. Aquí están las fotos y el vídeo definitivos con patinadores a los que no les llego ni a la suela del zapato, pero verlas me hace tanta ilusión como si fuese yo mismo el que hubiese hecho esos trucos…. es lo que tiene meterse en todos los charcos. Venga chaval@s, a disfrutar. Nos vemos por aquí la semana que viene.

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