Muñeca Abierta. Merikaetxebarria Rules

26 marzo 2012 por Javier Menéndez

Hace unos días veía la luz un clip en el que el filmer y editor Sergio Arroyo recopilaba lo mejor de los 6 años que Urko Merikaetxeberria pasó ripando las calles de Barcelona. Al enterarme estuve a punto de dejarme llevar por el ansia de inmediatez que asola a los que estamos de este lado de Internet y publicarlo como noticia, pero un poco de temple logró que reservase tan valioso clip para poder comentarlo con vosotros en mi columna de los lunes. Cuando lo veas entenderás que no es para menos.

Más allá de la amistad que me une a Urko tras haber cohabitado en la Condal me confieso admirador de su skateboarding por el mismo motivo que lo hago del de puros nervios como Dennis Busenitz, Jerry Hsu o por mencionar algunos, Dani López de Ipiña, La velocidad manda y, aún decantándome personalmente por la parte más técnica de esto del patineo, siempre trato de emular a mis admirados y rodar dirección al obstáculo con la mayor rapidez posible. Si entre truco y truco caben dos patas siempre será mejor que una y ver (o sentir) que los pantalones y el flequillo ondean cual bandera es algo que añade emoción e interés a lo que se hace u observa hacer. Pan, pan, pan… la pierna trasera estirada al límite para tomar el máximo impulso y dar un pequeño salto para posicionarse sobre la tabla. Hacer pequeños giros (AKA carveos) que añadan movimiento, acción y la sensación de ir a toda máquina… si te pasas siempre podrás equilibrar con un derrape y hacer que la cosa mole más todavía. Grindar largo, saltar lejos, subir hasta arriba del plano con el corazón y las ruedas a mil por hora. Dar 5 zancadas, tirar el patín al suelo y acabar exhausto después de haber estado un buen rato intentando un truco… en definitiva, forzar la máquina para que expulse nuestros demonios en forma de sudor y adrenalina. Que grande es el skateboarding y que placer es ver patinar a Urko. Pies rápidos, brazos que buscan conservar el equilibrio por todos los medios, trucos improvisados antes o después del premeditado y latigazos que hacen girar y elevan el patín con una velocidad acorde con la que lleva cuando avanza… Zas, patadón varial heel y a pocos metros un bigspin derrapando los últimos grados y corregido en pocos segundos para volver a rodar al frente. Otras 2 patas más,  olllie sin que el tail quede por encima del nose y girando levemente para caer pivotando en las ruedas traseras (puro estilo). Tras eso, quizá algún básico de bordillo sonoro y sobreprolongado. O quizá no… a lo mejor lo que te espera es un combo que convierte un feeble en un tailes sin que notes esfuerzo en el movimiento transitorio. Y así un buen rato en el que también su oyen algunos gritos en clave de humor que dejan claro que Urko está gozando con lo que hace. Está disfrutando y, lo sepa o no, está haciendo que los demás disfruten. Esto es una columna personal y aquí es donde puedo hablar de lo que me de la gana y hacerlo sin líneas editoriales, compromisos publicitarios o los yugos que casi obligan a mirar a la América de los The Berrics, los Tampa y los clips de nombre pegadizo con día de la semana incluido. Aquí mando yo y en las calles manda el patín de Urko y, por extensión, el de los que transmiten esa sensación cuando se les observa recorrer y reinterpretar las calles. Es un placer poder decir que hemos compartido sesiones y también un grato recuerdo que ahora aflora tras ver la recopilación de imágenes que ha hecho Sergio. Busca la inspiración en estas tomas, patea como si no hubiese mañana y haz que salten los radares… el exceso de velocidad es un concepto que no existe en el skateboarding.

Espero que hayas gozado tanto como yo viendo el clip y que te gustase la pequeña reflexión sobre el asunto. Ya sabes, para más mierda escrita para adictos al skate pásate por Muñeca Abierta los lunes por la mañana. Espero saber seguir cuidando las resacas de skateboarding de tus fines de semana. Nos vemos por aquí y, con un poco de suerte, en las calles. Hasta la próxima.

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