Muñeca Abierta. Liga Callejera

2 abril 2012 por Javier Menéndez

Está pasando algo en la ciudad en la que vivo que, aunque está relacionado con el skateboarding, no es plato de mi devoción al 100% sin llegar a ser algo que repudie de plano (me pilla muy liado). Se trata de una de esas cosas que arrancan el patín de su estado puro (la reinterpretación de las calles) y lo meten en un recinto expresamente concebido para ser patinado con miras a dar espectáculo a las masas. Claro está que esto no se hace pensando en puristas de los que se limpian el culo con los aros olímpicos o le ponen su “X” personal a quién se atreva a pronunciar el nombre del “espectáculo extremo” por excelencia. No, esos no quieren saber nada de medallas ni de Megaramps… para los que patinar no es una actividad medible con parámetros estandarizados todo ese espectáculo sólo es un síntoma claro de que estamos perdiendo el control de nuestra industria en favor de los más pudientes ¿Qué decir a eso? Está claro que hay que darles la razón y dejarse convencer por los argumentos de los que echan por tierra estas farándulas cuando las pintan como circos que poco tienen que ver con el skateboard del que nos enamoramos en su día, pero (y aquí viene el pero) quizá no sea esta la causa en la que deberíamos derrochar nuestras energías. Digo yo (a título personal, que para eso esto es una columna de opinión) que pensar en si el skate se ha vendido al capital o que los “vampiros” andan al acecho de la sangre que corre por nuestras patinadoras venas, sólo hace que distraernos de temas que (yo) considero infinitamente más importantes. Si Sheckler va de niño guapo y Dyrdek se lo lleva doblado haciendo televisión o campeonatos mediáticos nuestras vidas no cambian en absoluto. Es más, basta con girar la cabeza, mirar hacia otro lado y seguir disfrutando del skateboard desde las calles de nuestra ciudad. Nadie va a llevarnos de las orejas mientras sujetamos la antorcha olímpica camino del pebetero ni, como es lógico, nos van a sorprender con la noticia de que hemos sido apuntados en la Street League o los X Games. No, nadie va ha hacer eso por (o contra) nosotros, pero sin embargo si que hay gente tomando decisiones en nuestro nombre que están cambiando el mundo en el que vivimos. A mi, que soy un tonto del culo con agujetas en los muslos y costras en las espinillas, nadie ha venido a imponerme que cambie mi perspectiva de esto que tanto me apasiona y que tan importante es en mi vida. Sigo jugando en la liga que busca bolardos doblados por conductores torpes para usarlos como pista de despegue y en la que da 200 vueltas a la misma plaza hasta que enlaza los 3 o 4 trucos de turno. Eso sí, lo hago con un zapato pisándome la nuca para que me quede callado y me conforme con las migajas que quien lo calza cree que merezco. Lo hago víctima del miedo a perder el empleo con una enorme bandera color crisis ondeando en la puerta de cada institución. Lo hago porque lo dice una alemana mandona y la marioneta afroamericana que gobierna el Mordor del capital.  Esos si que me hinchan bien las bolas y (una vez más, yo creo) que debiere ser contra eso por lo que nos uniésemos, hiciésemos campaña y, en definitiva, empleásemos nuestras energías. No me importa si hay espectáculos televisivos con skaters de por medio… puede que si que me importe algo, pero ahora no puedo permitirme que sea eso lo que agita mi inconformismo y mis protestas. No (una vez más, no), lo que debería arrancarnos del letargo y la comodidad de la indiferencia es la escalada de injusticia social que tratan de inyectarnos a través del más noble e innegociable de nuestros orificios corporales. Volver a pagar por servicios sanitarios que ya hemos pagado a través de los impuestos, adolescentes apaleados por salir a protestar por los recortes del presupuesto de su instituto, la descarada imposición de las desigualdades sociales, el más para los que más tienen y la basura individualista que nos trajo el sueño americano que invita a aplastar a quién se ponga por delante para asegurar el propio beneficio.  Si Tony Hawk se endorsa un chandal con barras y estrellas para representar a su país yo podré seguir siendo un proletario que expulsa su basura con un patín bajo los pies, pero puede que si estamos pendientes de esas nimiedades alguno se salga con la suya y el descarado proceso de subdesarroyo del sur de Europa haga que tengamos que vivir la vida que ya vivieron nuestros abuelos. No seas pringad@… si aún no lo has hecho este es el momento de despertar. Toda esta bazofia va contigo, con los que quieres, con los que odias y, sobre todo, con los hijos que un día te preguntarán por qué todo es tan feo ¿Qué chorrada es esa de que la política no te interesa?…

…y por cierto, lo que está pasando en mi ciudad es que se están realizando una especie de clasificatorias en el Embassy de DC para que un europeo participe en la Street League, pero… ¿a quién le importa eso ahora?

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