Muñeca Abierta. Vida circular

9 abril 2012 por Javier Menéndez

Quizá decir que la vida va dando vueltas en círculo y que es fácil acabar en el punto de partida sea ponerse demasiado místico, pero las circunstancias me han llevado al Alcorcón en el que empezó todo y a una plaza que invita a caer en la circular metáfora. Han sido muchas horas del pasado las que dediqué a rodear este anfiteatro situado en el parque de Los Castillos de San José de Valderas y que ha pasado de ser un aislado punto de reunión de los skaters locales para convertirse en visita obligada de los viajeros a los que el destino lleva a visitar la capital. Reconozco no haber movido un dedo para que la plaza se haya convertido en lo que es y, pese a haber grindado miles de veces sus bordillos “do it yourself”, el azar ha hecho que jamás estuviese presente cuando tocaba mover las pesadas piedras que los forman.  Hace años que cambié de ciudad y por lo tanto de plaza, pero cuesta olvidar lo20120409-131621.jpg aprendido y, tras un leve periodo de adaptación, he logrado sentirme como en casa y que mis pies no necesitasen órdenes de mi cerebro para lidiar con la dificultad añadida que supone que sacar trucos de unos obstáculos que parecen acercarse a ti en lugar de tú a ellos. Esos grados extra al sacar un pivot, un tail slide o cualquier cosa a revert están grabados en los mecanismos automatizados por los que patinan allí a diario y, como si de montar en bici se tratase, parece que estaban también almacenados en alguna parte de mi cabeza. Ya he dicho que no patino en la plaza con la regularidad con la que solía hacerlo y  añado que más de 600 Km me separan de ella, pero estoy seguro de que siempre disfrutaré volviendo y que jamás olvidaré los buenos momentos que he pasado allí. Hoy la columna de opinión Muñeca Abierta es un homenaje a un sitio que tiene un hueco en mi corazón… como el que tu plaza tiene en el tuyo. Llámalo como quieras: Los Castillos, El Anfi, Valderas… el nombre no es importante y lo que premia es la gente que puedes encontrar allí. Para ilustar la columna no se me ocurre nada mejor que echar mano que la parte de vídeo con la que me regalo cada vez que me entra la nostalgia de aquellos días en el viejo barrio: la parte de Alcorcón en El Pan de Cada Día de Oro Films.

 

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