La familia de Toni F. nos da su versión sobre la pelea en La Guineueta

28 diciembre 2016 por Javier Menéndez

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La familia de Toni F. nos da su versión sobre el incidente sucedido hace algunos meses en el skatepark barcelonés de La Guineueta. Lo hacen a través de una carta en la que también manifiestan su malestar con el curso de los acontecimientos y en la que nos hacen llegar información sobre la situación actual del proceso judicial y los implicados. El asunto corrió como la pólvora por las redes sociales tras ser difundido por prensa generalista y medios especializados en skateboarding. La versión de los hechos facilitada por el roller Michel P. y sus allegados ya es de sobra conocida, así que los familiares de Toni F, han decidido publicar este manifiesto y dejar constancia de su su forma de ver el escabroso asunto.

No justificamos ni aprobamos ningún tipo de violencia y no disponemos de datos ni potestad para posicionarnos junto a ninguna de las partes implicadas, pero estamos encantados de dar voz al círculo cercano de Toni para complementar las informaciones publicadas en otros medios. Puedes leer el comunicado completo más abajo.

 

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LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA

Aunque parezca una paradoja, el título de esta carta es una realidad que actualmente están sufriendo en sus propias carnes Toni F. y sus familiares/amigos.

La de Toni es una historia que nos podría haber pasado a cualquiera de nosotros y empezaré explicando quién es. Se trata de un hombre de 42 años, hijo de una familia trabajadora. Su madre es profesional de la sanidad y el padre servidor del orden publico. Tiene un niño de 4 años y estaba finalmente trabajando después de un largo periodo en paro. Encontró empleo en una empresa de equipamiento deportivo, algo que le encanta, ya que él es deportista desde muy jovencito. Posee títulos de campeón de Cataluña y de la Generalitat en BMX y es aficionado al skate. Es una persona conocida por su buena actitud, su voluntad de ayuda a los demás y su espíritu de colaboración, cualidades reconocidas por vecinos e incluso por la misma policía del barrio. Es decir, es respetado y querido.

Relataré ahora los hechos que nos ocupan y que han motivado “la injusticia de la justicia”. Una tarde de septiembre Toni iba paseando por su barrio, más concretamente por el skatepark de La Guineueta y vio a un grupo de patinadores (que ni siquiera eran del barrio) encerando las pistas para aumentar la capacidad de deslizarse. Esta acción comporta una elevado riesgo para los practicantes del skate… y más en unas instalaciones publicas frecuentadas por numerosos niños. Consciente y sabedor del peligro manifestó su opinión a las personas que estaban aplicando la cera, las cuales respondieron agrediendo e inmovilizando a Toni. Recibió varios golpes, incluso en la cara, por parte de una chica del grupo y, cuando observó la intención de golpearlo por parte de uno de los miembros, se defendió con la única parte de su cuerpo que tenia libre: las piernas. Lo hizo lanzando una patada con la única intención de alejar a su agresor y en defensa propia, pero con la mala fortuna de que el sujeto cayó de espaldas golpeándose en la cabeza y teniendo que ser atendido por el servicio medico. Cuando los amigos de Michel P. soltaron a Toni, este aprovechó la oportunidad para alejarse del lugar temeroso de recibir una paliza descomunal.
Las redes sociales y los amigos de Michel magnificaron los hechos, llegando incluso a decir que la caída le provoco un coma, pero en realidad este fue inducido en el hospital para poder tratarlo mejor.  Provocaron una situación de alarma social injustificada, llegando incluso a amenazar de muerte a Toni. Puede que esa fuese su estrategia para poder sacar algún tipo de beneficio de la situación.

Cuando Toni tuvo conocimiento de repercusión de la noticia a través de las redes sociales, dejó su puesto de trabajo y se entregó voluntariamente en comisaria confiando en la justicia, aunque después quedase demostrado que estaba equivocado con su voto de confianza.
Fue detenido e ingresó inmediatamente en prisión, siéndole negada la libertad condicional por ser considerado un peligro social, riesgo de reincidencia y no tener ninguna vinculación que le impidiera huir. Todo ello sin escuchar ningún testimonio en defensa de Toni y teniendo únicamente en cuenta la versión de los amigos de Michel.

Esta es la primera injusticia, ya que la nula peligrosidad de Toni es conocida por todos en el barrio ¿Un hijo de cuatro años y una familia no son vínculos suficientes para retener a una persona? Al señor juez no se lo pareció ¿No tiene hijos? ¿No tiene familia?

A esta sentencia, como no puede ser de otra manera, se interpuso recurso, pero fue denegado insistiendo en los motivos e indicando que debía permanecer en prisión hasta la celebración del juicio (dios sabe cuándo).
Tras la insistencia del abogado defensor, instado por la familia a presentar un segundo recurso (la ley permite tres), se escucha a testigos defendiendo a Toni. Todos coinciden en la versión de los hechos, cosa que no sucedió con los que declararon a favor de Michel. Incluso aparecieron personas dispuestas a declarar que habían tenido problemas anteriormente con el grupo de amigos de Michel. Vamos, que se podría decir que son un grupo que se dedica a, como diríamos en lenguaje de calle, liarla parda.

Ya han pasado dos meses de los hechos y Toni permanece ingresado en prisión sin poder disfrutar de sus derechos como ciudadano. Su familia continúa sufriendo la injusticia y un niño de cuatro años sigue sin poder ver a su padre
Me preguntaran ¿Qué es de Michel? Pues afortunadamente está recuperándose, a pesar que su abogado no lo reconozca. Las mismas redes sociales que ayudaron a criminalizar el hecho ahora delatan que está llevando una vida normal. Se le puede ver saliendo a la calle (con fotos que lo demuestran) y haciendo cenas románticas con su pareja. También queda patente su reincorporación al mundo laboral, hechos que no tendrían mayor importancia si no fuera por que su abogado alega la imposibilidad de declarar por encontrarse en un reposo obligado. El juzgado no se ha molestado en comprobar nada ni solicitar certificados médicos sobre el estado actual de Michel y, dicho esto, repito que me alegro de que esté recuperado y haciendo vida normal.
Con esta carta he querido manifestar mi malestar por la situación que sufre Toni. Tras defender su integridad física frente una agresión en inferioridad numérica, lleva dos meses encerrado sin saber si podrá pasar las navidades con su familia. Es injusto que un hombre honrado, trabajador, familiar y deportista se encuentre encerrado entre individuos de diversa calaña. Y más mientras otro hombre, cuya actitud ponía en peligro la integridad física de los usuarios del skatepark (niños incluidos), goce de plena libertad sin ningún cargo de conciencia y exagerando su situación real. Y todo esto con el beneplácito de los jueces ¿Es justa la justicia? Lo que sí puedo asegurar es que va lenta… muy lenta.
Ahora sabemos que el juez ha desestimado el segundo recurso, después incluso de escuchar los testimonios en favor de Toni y de personas que vivieron experiencias parecidas con los cercanos a Michel. Puedo afirmar que la justicia es injusta y creo que además es sorda y ciega.
Ahora digan ustedes si podemos confiar en los encargados de impartir justicia en este país. En los que permiten que un hombre que solamente defendía su integridad física y se puso en peligro por defender la seguridad de los demás, pase las fiestas de Navidad lejos de su familia… y sobre todo de su hijo de cuatro años.

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